MI PAREJA ¿LA EXPRESIÓN DE MI INTERIOR?

Quizá has tenido la oportunidad de escuchar que alguna persona, a pesar de sufrir en su relación de pareja, por alguna razón desconocida no puede terminarla, quizá tu mismo estás en esa situación.

 

Existen muchos motivos por los cuales esto sucede, pero el más común es que la pareja que elegimos esté muy relacionada con lo que nosotros pensamos, creemos y sentimos a cerca de nosotros mismos y con los compromisos conscientes e inconscientes que hemos hecho sobre nuestra propia vida. Lo que creemos merecer o lo que nos hayamos comprometido a merecer, lo expresamos en lo que elegimos y a los que elegimos.

 

Vamos a poner un ejemplo: imagina a una persona que inconscientemente está a favor del maltrato, o que lo ha vivido de tantas maneras y desde tanto tiempo que ni siquiera lo percibe como maltrato. Esta persona puede ver las primeras señales de violencia en una relación sin considerarlas amenaza y ni siquiera algo importante. Deja seguir la relación y le puede causar suficiente dolor, pero nada de eso resulta, interiormente, suficiente motivo para terminarla, porque en ese interior el maltrato hacia su persona es algo permitido.

 

Por eso, cuando una persona mejora su relación consigo misma, cuando se va conociendo y entendiendo lo que ocurre en su interior, considerando los aspectos más positivos, pero también aquellos más problemáticos u oscuros, cuando es consciente de ellos y restablece los compromisos de buen trato y de amor propio, es impresionante el poder ver como las relaciones a su rededor van mejorando y haciéndose más plenas y satisfactorias.

 

Lograrlo no es algo sencillo, porque no es común que se nos enseñe a ser conscientes de la manera en que nos vemos o lo que sentimos hacia nosotros mismos. Pero no es difícil adivinar, porque es muy común que la manera en que fuimos tratados por las personas más importantes al inicio de nuestra vida, sea la manera en que nos tratamos interiormente.

 

No somos tabla rasa sobre la que los demás escriben la manera en que debemos tratarnos y nosotros solamente lo seguimos sin que tengamos ninguna intervención. Nuestros ojos, nuestras motivaciones intervienen en nuestra experiencia al relacionarnos con los demás. Por ello, aunque la fuerza de las primeras experiencias pueda ser muy grande, la fuerza de nuestro ser, de nuestro pensamiento y voluntad para cambiar esas experiencias, para poner nuevas reglas y formas al tratarnos, sobre todo reglas más respetuosas y amorosas puede ser mucho más fuerte. El apoyo de un terapeuta puede facilitar estos cambios.

 

La manera digna en que nos tratamos puede avisarnos y alertarnos de los maltratos afuera. Y este es sólo un ejemplo y una de las maneras en que las relaciones que establecemos con otros semejan o proyectan las maneras en que nos relacionamos con nosotros mismos.

Psic. Adriana Morfín.

 

Si te interesa seguir trabajando sobre este tema conoce nuestro taller Amor y autoestima , si requieres de acompañamiento psicológico contáctate con nosotros y no dejes de seguir nuestros próximos artículos sobre la vida en pareja.

OTRA MANERA DE VER LA MUERTE

Más allá del punto de vista religioso o filosófico, hay algo que nadie puede negar: LA MUERTE NO ES EL FINAL. Y es que, la vida está hecha de tal forma, que todo es aprovechado para mantenerla, tanto que, en este mundo, hasta la muerte alimenta la vida.

Si observamos lo que está frente a nuestros ojos, resulta que el cuerpo no desaparece ni se desintegra cuando terminan los signos vitales, el propio cuerpo alimenta y se hace parte de nueva vida. En el caso de las personas que tuvieron hijos, sus genes, su sangre, sus facciones están presentes en los que se quedan. El cuerpo de los que hoy vivimos y mañana vivirán, está constituido de información celular de personas que se fueron hace poco y hace miles de años, incluso tenemos información celular que estuvo presente al inicio de la misma vida. Luego, si lo vemos en el sentido moral o social, encontramos que la mayoría de las personas suele dejar una huella presente en los que le siguen. Si, por ejemplo, quien falleció fue una persona que amó, que hizo alguna pequeña o gran diferencia o incluso que logró mantener cosas importantes de la vida, sembró amor, sembró cambio, o fuerza y tantas otras cosas que alimentan la vida de quienes sigan en este mundo. En otras formas, en otras maneras, pero siguen aquí.

Hasta ahora, la ciencia no tiene comprobado que alguien haya muerto y vuelto para contarnos, pero las ciencias (físicas y sociales) si tienen comprobado este ciclo natural, que acabamos de describir. Sabemos que, al menos en el corto periodo de la existencia humana, los que habitaron, habitan y habitarán este mundo trascienden los limites de su propio cuerpo, dejando huella y semilla “en el mundo de los vivos”,  podemos ver entonces que, en otra forma, pero quienes “se fueron” en realidad siguen presentes.

Mirando las muerte desde este ángulo, podemos decir que LA MUERTE NO ES EL FINAL SINO SÓLO TRANSFORMACIÓN. Si en estos momentos estuvieras pasando por la muerte de un ser querido, recuerda que siempre hay alguna forma en que permanece contigo, principalmente cuando haces presente en tu vida el amor, el cariño y las enseñanzas que dejó para ti, incluso podrás observar algo de ellos en tu propio cuerpo.

Dedicado a Esperanza y Olivia, su amor continúa con nosotros e inspira nuestra existencia.

Por: Psic. Ant. Adriana Morfín

Te sugerimos un video para recordar que “Somos polvo de estrellas” (Carl Sagan)

AMOR Y AUTOESTIMA

Los asistentes a este taller trabajan y obtienen herramientas para facilitar el amor propio así como las maneras en que este se manifiesta en el logro de relaciones de pareja más plenas y amorosas. Mirar adentro para mejorara la mirada afuera; generar una buena relación interior para establecer mejores relaciones al exterior.

A este taller pueden asistir personas que deseen trabajar sobre su autoestima y/o que estén interesadas en establecer relaciones interpersonales más sanas y amorosas.

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