AMOR MATERNAL: MITOS Y PREVENCIÓN DE LA DEPRESIÓN

Una de las relaciones íntimas más fuertes, es la que ocurre entre madres e hijos. Las mismas condiciones biológicas implican una dependencia inicial entre la nueva vida y quien la gesta.

 

Sin embargo, y muy a pesar de lo asombroso que puede ser el momento del embarazo y el alumbramiento, no son necesariamente los que convierten a una mujer en madre. La protección, el cuidado, el apoyo, la responsabilidad en el crecimiento de esa nueva vida hasta lograr su independencia es lo que se denomina maternaje, es lo que define a una madre. Personalmente, no suelo usar la palabra maternaje porque  puede hacer pensar que sólo una mujer (madre) puede maternar, y para ser inclusivos  y justos, podemos decir más bien que quien asume las actividades de crianza y protección del nuevo ser puede llamarse madre y/o padre.

 

No siempre quien ha dado la vida cumple o puede cumplir estas funciones maternales, pero en la vida podemos encontrar parientes (abuelas, abuelos, tíos), e incluso personas sin un laso de sangre que se dedican a proteger, cuidar y acompañar el crecimiento de los niños, esas personas “nos maternan”, nos pueden aportar para satisfacer las distintas necesidades que tiene un ser humano en crecimiento.

 

Velar, cuidar, alimentar, atender, involucrarse en el crecimiento son actividades que pueden considerarse en sí mismas muestras de amor, el tipo de amor que hace posible que los seres humanos estemos aquí, el tipo de amor que implica un autosacrificio constante en pro de esa nueva vida.  Es en un inicio lo indispensable, pero el amor puede ser algo todavía más complejo.

 

No todos los padres y madres llegan a un alumbramiento listos para amar, pues su propia historia, lo amados que han sido, o el amor que han podido encontrar en sí mismos, es lo que posibilita el amor a los hijos. Y no todos los papás tienen una historia donde han sido amados o puedan reconocer y asumir sus capacidades de amar.  Por ello los hijos en sus necesidades nos reflejan constantemente nuestra realidad emocional y personal. El involucramiento profundo que implica maternar cuestiona nuestro ser entero.

 

Quien pueda ser valiente para reconocer los distintos sentimientos e intereses que tiene para con sus hijos, quien puede ver a los hijos en sus propias formas y libre de sus fantasmas pasados, quien sepa que todos los seres humanos tenemos una capacidad única de amar que podemos descubrir, tiene más posibilidades de llegar a amarlos, pues lo hace desde la claridad del reconocimiento de la imperfección, del momento y de sus propios recursos.

 

Sobre la marcha, un paso a la vez, vamos descubriendo cómo se expresa el amor a los hijos.  No se puede decir que se ama a los hijos y al mismo tiempo se es indiferente a sus necesidades vitales de alimento y protección, pero cada padre lo hace desde sus recursos personales únicos. Ninguna madre, ningún amor será perfecto, pero tal vez la forma perfecta de amar a un hijo y ser madre es precisamente dar lo mejor que hay en uno por esta tarea donde siempre hay nuevos retos.

 

En mi trabajo terapéutico he notado algunas falsas expectativas sobre lo que significa el “amor de madre”, que imposibilitan el rol materno, y algunas veces  causan confusiones que pueden generar problemas más graves como la depresión, la depresión post-parto y “pre-parto” y el síndrome bournet, entre otros. Algunos de ellos son:

  1. Que una madre no abandona, nunca “deja a sus hijos”, que es capaz de negarse a sí misma (abnegación) haciendo todo por ellos.

Las madres son seres humanos y simplemente es imposible que “estén siempre con el hijo” no pueden ser omnipresentes y ni siquiera sería saludable. Los mismos hijos necesitan espacio para crecer y descubrir lo que pueden hacer por sí mismos. Y las madres, para hacer un mejor trabajo, necesitan espacios personales y de descanso que los hijos pueden respetar o aprender a hacerlo. Esto también ayuda a los hijos a reconocer a su madre como un ser humano. Sirve a las mamás también reconocer sus propios límites y solicitar apoyo y ayuda cuando es necesario y eso no la hace menos madre, sólo humana y responsable.

  1. Desde el primer momento que se sabe de la existencia de un hijo o se le ve por primera vez, nace el amor por ese recién nacido.

Las circunstancias complejas de un embarazo, las hormonas, el shock de la noticia, la depresión post-parto y pre-parto, nuestra historia personal, son sólo algunas de las situaciones que influyen en la manera que sentimos ese nacimiento o su espera. No es cierto que en las madres haya un interruptor del amor que se enciende a penas se conoce a ese nuevo ser. En algunas puede ocurrir, pero no en todas es así. Y es importante tener la mente abierta en este sentido, pues los comentarios prejuiciosos, o la simple expectativa de algo que no sucede, puede hacer sentir culpables y depresivas a las madres que no lo experimentan. La maternidad es un rol que se puede digerir muy lento.

  1. Las madres quieren a sus hijos por igual.

Aunque mucho se diga, esto es algo que simplemente no puede ser. Cada hijo tiene su propia identidad, tiene un propio momento en la historia de una familia, y sólo estos dos hechos hacen que se le ame de una manera muy específica. El amor, en este caso, no se trata tanto de cantidad, “de querer más o querer menos”, sino de querer diferente. El amor maternal o paternal se mostrará en qué tanto hacemos por fortalecer y lograr la autosuficiencia de los hijos. Lo importante en este punto es la valentía para ser conscientes de nuestra manera de amar y hacer por los hijos y elegir lo que sea más justo para su crecimiento.

  1. Las madres dan ternura… los padres protección…, las madres nunca se alejan, los padres pueden hacerlo.

Algunas personas en verdad creen que algunas capacidades como la ternura o ese gran sentimiento de responsabilidad y permanencia con un hijo son propios de las mujeres, este hecho deja a las mujeres en posiciones muy difíciles y castra a los hombres de sus posibilidades de expresar su afecto en los términos que deseen. La tarea de cuidar a un hijo es de las más arduas y muchas madres pueden experimentar ganas de renunciar, de descanso de alejamiento, esto no las hace menos ni malas madres. Es un sentimiento humano que prácticamente cualquiera que realice una actividad tan extenuante puede experimentar. Y es sano para las madres tener grupos de amistades o profesionales donde puedan expresar su cansancio y la dificultad de la tarea, pues simplemente la crianza es la actividad humana de mayor calado, que más energía y atención solicita. Creer que la mujer debe sentir (por naturaleza) mayor responsabilidad deja a muchas mujeres en dificultades a la hora de negociar actividades con el padre de los hijos. Por eso es importante saber que las necesidades de ternura, cuidado, protección, alimentación, manutención, atención, afecto pueden ser satisfechas por hombres y mujeres y por todo ser humano adulto que lo desea, compartirlas simplifica la tarea. Lo importante a final de cuenta  es poder reconocer las necesidades básicas de esa nueva vida y aplicarse en conjunto o en lo individual para hacerlo.

 

En nuestra cultura y en casi todas, siempre encontrarás ideas históricas que pretenden decirnos lo que es bueno y lo que es malo, lo que es ser madre y lo que no, lo que es el amor de madre y lo que no lo es y muchos más preceptos. Estas ideas pueden ser una guía, pero también pueden contener muchos errores de su tiempo. Por ello es importante que definas tu maternidad desde ti misma y afrontes los retos que esta tarea trae sobre tí y tu identidad.  Existen algunos principios que la propia Psicología considera como definiciones de paternidad y maternidad, también son sólo una guía. Hablar y compartir sobre esta experiencia con amigas y personas que te aprecien es esencial para facilitarla.

Recuerda también que puedes inscribirte a grupos terapéuticos de madres como el que Vida y Psicología te ofrece, comunicate con nosotros y con gusto estaremos contigo.  Si deseas  más información relacionada con este artículo puedes leer:

RETOS EN LA MATERNIDAD Y PATERNIDAD DE HOY

 

EL NIDO VACÍO

 

El momento en que los hijos de una familia salen para hacer su propia vida, suele ser llamado NIDO VACÍO.

Uno de los propósitos importantes cuando se decide ser padre o madre es precisamente lograr que los hijos lleguen a ser independientes, autosuficientes y competentes para emprender su propia vida. Así que la partida de los hijos es una especie de culminación, es un éxito de la paternidad, la maternidad y la vida que un hijo comience a dar pasos por su propio pie.

El ideal es que poco a poco los padres e hijos puedan asimilar el cambio, tener el suficiente enfoque para enriquecer cada quien la propia vida e incluso experimentar orgullo y satisfacción al saber que ese hijo se ha consolidado como un adulto competente, en cierta forma es el momento donde muchos de los esfuerzos de la crianza encuentran sentido.

 

El asunto complicado es que en cada uno de los pasos que un hijo puede dar por sí mismo, puede experimentarse también un nuevo distanciamiento. En un momento dependen de nuestro cuerpo, cercanía y sostén, luego dan pasos que parecen alejarlos de nuestro vientre y de nuestros brazos. Por verlo de alguna manera podemos pensarlo como un largo parto, lleno de la felicidad de la nueva vida y del dolor de la separación que debe ocurrir para que realmente pueda generarse esa OTRA vida.

 

Los hijos que tienen más posibilidad de asimilar este proceso son:

  1. Los que han consolidado una identidad, reconocen su persona, sus limitaciones, tienen un proyecto de vida, han desarrollado habilidades para sostenerse y cuidarse: los que tienen una autoestima fuerte.
  2. Los que se han asumido realmente como hijos y viven ese rol, no intentan ser padres, educadores o cuidadores de sus propios padres, sólo hijos adultos.
  3. Han podido establecer una sana distancia respecto a la relación de pareja que sostengan o no sus padres.
  4. Los que logran generar una adecuada gratuidad con los padres (sin sobre-responsabilizarse), experimentan gratitud y saben encontrar los canales afectivos para expresarla.
  5. Los que han comprendido que la distancia física no significa necesariamente estar lejos de un padre, que en especial los padres y madres que han ejercido ese papel permanecen en la vida de los hijos aun cuando físicamente no estén.

Los padres que tienen más posibilidades de asimilar maduramente este proceso suelen ser:

  1. Padres que tienen una vida propia con proyectos más allá de la paternidad. Emprenden actividades que les generan bienestar, satisfacción y realización. Padres que aman la vida misma.
  2. Las parejas que tienen una vida conjunta más allá de los hijos, han trabajado por consolidar también una relación de pareja. Realizan actividades juntos y de intimidad, tienen buena comunicación y han alcanzado un sano compañerismo.
  3. Han ido asimilando el crecimiento de los hijos en etapas previa. Observan la autosuficiencia de sus hijos como un motivo de orgullo, se alegran y experimentan satisfacción al verle alcanzar nuevas metas.
  4. Saben que su papel ha sido nutrir y empujar una nueva vida, han reconocido y disfrutado la satisfacción de participar en ese propósito.
  5. Saben que su presencia y lo que han aportado acompaña a ese hijo más allá del tiempo y el espacio.

Todo este proceso no es sencillo y se va preparando desde el mismo momento en que se sabe de la existencia de un hijo. Es normal que al partir los hijos se experimente un desbalance, tal como ocurre en todos los cambios importantes, pero con tiempo y apoyados en una filosofía de colaboración con la vida se va asimilando con menos dificultad.

Sin embargo, las circunstancias humanas siempre son complejas y hay distintas causas que pueden empantanar este proceso. Si observas alguna dificultad para asimilar esta nueva etapa de la vida, no dudes en solicitar un acompañamiento psicológico.

 

Ant. Psc. Adriana Morfín

 

MANEJO DE EMOCIONES Y SENTIMIENTOS EN EL NIÑO

PARA MAESTROS Y PADRES

Proceso de aprendizaje y adquisición de habilidades que permiten a los adultos maniobrar con las emociones del niño y aportar al desarrollo de su inteligencia emocional.

Este tema se divide en cuatro bloques necesarios para poder tratar emociones y sentimientos infantiles, estos son:

  1. Sobre los daños pasados.
  2. Comunicación y lenguaje infantil.
  3. Nutrición emocional.
  4. Estimulación de la Inteligencia Emocional.

Estos módulos están establecidos este orden para adquirir habilidades básicas en el manejo emocional personal y sobre las que puedan sustentarse habilidades para maniobrar con la emotividad infantil.

DE LA IDEA DEL AMOR A LA VIOLENCIA

La máquina de las canciones.

En el libro 1984, George Orwell, imagina un futuro gris en el cuál, quienes controlan, evitan que la gente pueda usar el libre pensamiento y lo hacen prohibiendo ciertas lecturas, actos espontáneos, así como algunas demostraciones afectivas que no fueran la lealtad al sistema. Sin embargo, debían darle salida a la emocionalidad humana y lo hacen mediante una máquina que compone canciones de amor, la letra de las canciones y otros escritos se limpiaba escrupulosamente, de manera que no contuviera ninguna incitación al pensamiento.

En nuestro contexto, la música pop que escuchamos parece haber salido de la máquina de canciones de Orwell, que recurren siempre al mismo tema: el amor, el enamoramiento y el desamor. Describiendo al amor como un sentimiento sin necesidad de la razón, sin pensamiento. Ninguna comprende el amor más allá del sentimentalismo. Se nos dicen cosas precisas a cerca de lo que es el amor, cosas que luego queremos mirar a fin de sentirnos o decirnos amados y amando. El mismo concepto del amor, termina empobrecido limitado a la fantasía de una escena romántica.

La mayoría de estas canciones suelen definir al amor como una emoción, una fuerte pasión o a lo mucho un sentimiento, lo cual nos quita de responsabilidades. Se puede entonces decir que se ama a alguien simplemente porque lo sentimos, sin importar los propios actos ni los tratos. Se puede actuar menospreciando, con indiferencia y hasta con violencia y aun así podemos declarar que amamos, y el otro cree, quiere creer o está condicionado a creer que es amado. Puede ser humillado, violentado, pero “amado”. El amor de las canciones no suele significar ser respetado ni bien tratado.

Los dichos milenarios nos cuentan que el amor es ciego, desgraciadamente suele entenderse también que quien ama no mira, sólo siente y no percibe nada más que eso, vea lo que vea, oiga lo que oiga, puede mantenerse ciego diciendo que es por amor. Y todavía más allá, la conocida canción dice: “el que ama no puede pensar”. Se nos repite una y otra vez la idea de un amor en el que está bien cerrar los ojos, está bien no pensar. Pareciera que se nos programa para bloquear nuestras propias percepciones.

Remata esa canción diciendo que el que ama todo lo da, que amar es sufrir, querer es gozar. Escuchamos así inocentes palabras como estas que legitiman que el amor pueda estar unido a la violencia, a la capacidad de algunos de violentar y de otros de aceptar ser violentados y proclamarse amados. Eso sin mencionar la contraposición que hace entre amar y querer como si el amar no fuera también un acto de voluntad, de querer. El que ama entonces acepta las condiciones de ese amor o esa relación pues está fuera de su voluntad detenerse o detener algo de esa relación cuando lo necesita.

Finalmente, de forma muy musical, se nos pinta una prioridad, el amor de pareja como lo indispensable, como lo máximo, como el hecho que nos lleva al culmen de la realización y de la felicidad, no hay otro tema posible en una canción, si esperamos felicidad está ahí y sólo ahí. Alienta vidas dependientes del amor de pareja, y del amor según como el que estamos describiendo, sin pensamiento, sin voluntad, sin actos, sólo un efímero pero fuerte y contraproducente sentir. Quizá termina siendo un buen catalizador que empuja todas las energías que cualquiera pueda tener para tener una vida mejor hacia el encuentro de alguien y nada más. En su lado más nocivo, enmascara a los violentos y las violencias como algo anhelado, inevitable y que se puede aceptar, por mucho que duela, porque “así es el amor”.

Si el amor implicara la realización ¿Puede dejarnos sin pensamiento, sin ojos, sin actos? Y más todavía ¿Debe incluir el sufrimiento como el factor principal? Claro está que ninguna relación humana íntima puede excluir el dolor, la ira, pero ¿Está bien si decimos que hay amor cuando la moneda constante es ese dolor, el pleito, la humillación o la violencia? O será más bien que nos enseñan y retroalimentamos la costumbre de sublimar las relaciones fusionadas violentas romantizándolas con el nombre “Amor”. Y esto ¿A quién favorece? ¿A quién perjudica? Aunque aplica a hombres mujeres etc. ¿No es un eco de los actos históricos de alienación de hombres y mujeres a las reglas del patriarcado?

No puedo dar un concepto del amor sin obedecer inevitablemente a una ideología que también puede cuestionarse. Pero, aun así, me arriesgo a plasmarla. Desde la experiencia Psicológica de la “clínica”, escuchando y escuchando el corazón humano, el amor pareciera el asunto más revolucionario en la vida individual y colectiva. Porque suele suceder en todos los niveles cerebrales, donde se dan los pensamientos, los sentimientos, los actos. Está presente en el enojo, en la tristeza, en la alegría, en el gozo, no se supedita a una emoción pasajera por muy fuerte que sea, porque compromete la vida. Nos pide ser lo mejor de lo que somos y por propia voluntad, no es fecundo en donde hay obligación, alienación o agresión ni faltas de respeto, exige la posibilidad de abrir puertas y marcar distancias para ser dos y ser uno. Y no es posible cuando sólo se ama a una pareja, implica la capacidad de amar la vida en sus distintas formas, una empatía por los otros como algo tan valioso y respetable tanto como lo es uno mismo. Y por donde quiera que se le mira, la violencia parece su antagonista, la bacteria potente que con aparecer un par de veces puede descomponerlo hasta destruirlo.

Visto de esta forma el amor no puede ser una escena donde el otro dice lo que queremos oír y que siempre termina con flores o canciones. Sino donde la persona que amamos puede ser ella misma, sin que le obliguemos a llenar nuestras exigencias (y viceversa), aclarando que el único límite siempre es el respeto del otro en sus aspectos físico, mental, social, económico etc.

Esto nos lleva a definir lo que implica el respeto en la pareja, pero eso abre otro tema. ¿Has puesto atención a la música que escuchas? ¿A qué tipo de amor te adoctrina?  ¿Te has dado cuenta que la mayoría de las canciones en México sólo hablan de este tema y cómo incluyen siempre la violencia (y no como crítica sino como algo normal)?

Si tienes dudas, googlea los top ten de música en México.

Ant. Psc. Soledad Morfín

¿LA INCLUISTE EN TU LISTA DE PROPÓSITOS?

Como cada inicio de año es tradición desear para los demás y para nosotros mismos la aclamada trilogía, Salud, Dinero y Amor, sabemos que la más importante es la salud, ya que sin ella no disfrutaríamos de las otras dos, sin embargo, hay un tipo de salud que nos ayudará a que estos tres elementos se armonicen y nos lleven a la plenitud: la Salud Emocional.

Es un hecho cada vez más notable que lograr un estado de plenitud en todos los aspectos de nuestra vida está estrechamente ligado a la estabilidad emocional, pues las emociones y los sentimientos son una de las bases más importantes a partir de las cuales organizamos, priorizamos y decidimos nuestra vida.

Por lo tanto, este año que comienza, te proponemos destacar éste tipo de salud en tu lista de deseos y propósitos.

Hay muchos caminos que nos ayudan a mantenernos en buena forma emocional, sólo es cuestión de realmente comprometerse y elegir la o las maneras más accesibles e interesantes para nosotros.

Algunos ejemplos son:

SI TIENES ALGÚN INTERÉS

 

Artístico

 

 

 

TE PUEDE SERVIR

 

Pintar, bailar, cantar, cocinar, hacer artesanías, etc.

 

Intelectual Leer, escribir, asistir a conferencias, tomar clases de algún tema de interés, etc.

 

Deportivo Caminar, nadar, correr, practicar deportes de conjunto, etc.

 

Espiritual Meditar, orar, asistir a la iglesia, estar en contacto con la naturaleza, irse de retiro, etc.

 

Social Pasar tiempo en familia, salir con amigos, asistir a clubes de lectura, de viajes, etc.

 

Las anteriores sólo son algunas de las muchas actividades que si realizas con frecuencia y conciencia te ayudarán a mantenerte conectado con tu ser emocional, te darán momentos de paz mental, y mejorarán tu autoestima, ya que estas actividades ayudan al la exploración, descubrimiento y expresión de tu identidad, la fortalecen y te llevan a un mayor conocimiento y satisfacción sobre ti mismo e incluso favorece la calidad de tus relaciones.

Si en los niños el juego plenifica y fortalece su crecimiento, algunas de estas actividades pueden considerarse como formas de juego adultas que igual favorecen nuestro desarrollo, reducen el estrés y te permiten realizar actividades diarias con menor dificultad.

No obstante, sabemos que en la vida hay situaciones que requieren de una atención especial y apoyo profesional, para lo cual te recomendamos acudir con tu psicólogo de confianza, el cual te orientará a manejar de la mejor manera el proceso por el que estés pasando.

En Vida y Psicología te deseamos sinceramente lo mejor para este año que comienza y estaremos encantados de apoyarte a lograr tus objetivos desde nuestra área de experiencia que es la Salud Mental y Emocional.

 

¡Feliz 2019!

Lic. Psic. Martha Sofía Noriega Martínez

RETOS EN LA MATERNIDAD Y PATERNIDAD DE HOY

 

Cada vez es más común encontrar casos de niños ESTRESADOS, sí, así como lo acaba de leer ¿Recuerda aquel viejo deseo de los adultos de volver a ser niños? Muchos  decían que deseaban  volver a aquellos tiempos porque era una época donde no tenían preocupaciones “y salíamos a jugar a cualquier cosa con los amigos de la cuadra”.

Pero en estas fechas la vida de estrés de los adultos es transmitida a los niños, ya no se les pide o permite hacer actividades por recreación, tanto como por la obligación de competir. El mundo de la competencia por mejores puestos, mejores opciones económicas, incluso demostrar ser mejor que otros, empieza muy pronto, a veces a penas alcanzan a ser bebés un tiempo, cuando ya están sobre ellos las intenciones de “prepararlo” para este mundo de “competitividad” y del supuesto “éxito del tener”. Esto sin hablar del miedo que como sociedad atravesamos y que cada vez permite menos espacios seguros para los niños.

Otro caso recurrente en el consultorio es el de los niños DESCONECTADOS DEL MUNDO, que no pueden atender, no han adquirido la disciplina para dar seguimiento a proyectos infantiles, llámese tareas, ideas de juego, pensamientos, etc. Generalmente hallamos que el motivo es que estos niños no cuentan con la presencia de padres que les inculquen hábitos diarios y disciplina indispensable para la vida, el motivo más común es que la condiciones laborales han hecho que un sólo sueldo no sea suficiente para la subsistencia por lo que poder ejercer la maternidad y la paternidad tranquilamente, con constancia y presencia mínima, parece hoy más un lujo que un derecho. Luego también encontramos padres desmotivados con las actividades de crianza, como si hubieran perdido el sentido e importancia de su actividad parental.

Son momentos difíciles para la infancia por estas amenazas: la competitividad a la que nos hallamos exigidos; el recrudecimiento de las condiciones laborales;  la violencia; y la descalificación sistémica de la crianza. Sin embargo lo niños NO DEJAN DE NECESITAR de la recreación, del juego, y del acompañamiento amoroso de los adultos que les inculquen hábitos y fortaleza para ser, expresarse, convertirse cada vez más en ellos mismos, respetarse, respetar a los demás, a la naturaleza, tener tiempo para sentirse amados y descubrir que son seres también capaces de dar amor. Y todo ello no ocurre por sí mismo, muchas de estas cosas las aportan y administran los adultos a su rededor.

Si observamos atentamente, el mundo que vivimos parece tener muchos adultos que fueron niños sin amor, sin espacios para conocerse, sin oportunidades, que tuvieron que optar por la sobrevivencia aunque el precio y la forma a su disposición fuera la violencia. Hoy más que nunca, dar espacio para que un niño juegue, se conozca, acompañarle y aportarle disciplina y formas respetuosas de lograr sus objetivos, lograr para ellos espacios dignos, de amor, de respeto y de crecimiento, no sólo son la responsabilidad antiquísima de los adultos, se han vuelto un reto, y hasta una forma de revolución “pacífica”, pero contundente para generar un futuro mejor para uno mismo, nuestros seres queridos y el mundo.

Hoy te invitamos a que recuerdes que la crianza de los hijos, el amor, el esfuerzo que pones en ello, no es una actividad “sencilla” que cualquiera realiza, es una actividad poderosa que tiene el don de construir una realidad distinta, no sólo para tu familia, si no para todos. Así que la próxima vez que aún cansado, saques tus últimas energías para jugar con tu hijo, revisarle la tarea, abrazarlo con gusto, recuerda que esa es quizá la actividad más trascendente e importante, que incluso tiene más poder y ganancia para todos que las horas dedicadas al trabajo o al consumo.

En este 2019 te invitamos a repensar en tu rol como Padre, a profundizar en su valor y servirte de los medios a tu disposición para hacer de este lo mejor posible. Quizá con actividades sencillas como darte tiempo para el juego, seguimiento de responsabilidades y hábitos, puedes aportar mucho para que tus hijos tengan un mejor año.  A final de cuentas ese deseo de ser mejor para nuestros hijos es quizá uno de los factores que más ha enriquecido el desarrollo humano.

A los padres y madres agradecemos las actividades cotidianas de amor y educación que día a día mejoran nuestro mundo.

Si se te presentan algunas dificultades significativas, recuerda que en Vida Psicología podemos asesorarte o puedes iniciar procesos para mejorar tu vivencia y actuación de la maternidad/paternidad.

Psc. Ant. Adriana Morfín.

 

AMOR DE PAREJA: DEL PARA SIEMPRE A “LO DESECHABLE”

 

Quizá te encuentres entre las generaciones que aprendieron lo que es hacer pareja entre dos enseñanzas, una que podemos llamar “la antigua” que nos dice que en una relación de pareja debe ser para siempre y que pase lo que pase se debe estar juntos hasta la muerte. La otra que podemos llamar “ moderna” nos dice que las relaciones deben durar mientras la pasemos bien hay quien las ha nombrado como relaciones desechables.

¿Sabías que ambas enseñanzas, si las tomamos a raja tabla, pueden acabar con el amor en la pareja? Te invito a reflexionar conmigo ambos modelos.

  1. PASE LO QUE PASE ESTAREMOS JUNTOS HASTA LA MUERTE.

Hablando de manera general, esta enseñanza acaba con el amor cuando asumimos que el otro siempre estará y deberá estar, haga lo que yo haga, diga lo que diga y  lo trate como lo trate. No siempre, pero podemos observar a nuestro rededor muchas parejas que se educaron de esta manera y que parecen creer que el amor es algo que ya está dado, no algo que se tenga que ganar o por lo que se tenga que trabajar o expresar diariamente, como si la permanencia de la pareja a nuestro lado se debiera obtener sin hacer nada más que haber comenzado una relación. Algunos llegan a extremos peligrosos, donde incluso cuando la relación se termina porque el otro no está conforme con el trato o simplemente no desea más una relación, lo consideran una gran traición y llegan a incurrir en hechos de acoso y hasta violencia. No existe para ellos la posibilidad de que una relación de pareja termine y suelen encontrar lógicas y pensamientos que alimenten y justifican ese principio y sus actuaciones.

Al apegarse DE ESTA FORMA a esta enseñanza, borramos algo imprescindible en el amor, que es la libertad de decisión de uno mismo y del otro, además que jamás caminamos hacia la posibilidad de aprender y crecer en la capacidad de amar y ser amados, de buscar ser amorosos con el otro. Se olvida que expresar amor no sólo implica palabras o sentimientos o haberlo dicho alguna vez en algún momento, sino que se requiere también de acciones diarias. Es como un lenguaje que implica distintos niveles de nuestro ser y que no nacimos sabiendo sino que vamos aprendiendo a hablar en el camino, ejerciéndolo diariamente.

2. SÓLO MIENTRAS NOS SINTAMOS BIEN

Si creemos que el amor de pareja es sólo una emoción que está presente únicamente cuando sentimos “bonito”, que si no se siente “bonito” ya no está, si creemos en el amor como una cosa puramente mágica que existe por sí sola independientemente de lo que hacemos o dejamos de hacer y que se va igual de mágicamente, cuando “decide” irse, el amor no “despega”, se mantiene siempre y nada más en un proyecto constante sin realización. Porque en las relaciones humanas más profundas siempre se llega al momento de sentirse incómodos con las diferencias que surgen, siempre se llega al punto  de tener que aceptar errores, de sentir enojo con uno mismo o el otro, de tener que emprender nuestro crecimiento, y si esto es algo que no queremos hacer, esa relación no se puede mantener gran tiempo, ni mucho menos sana y profunda ( si tu relación de pareja lleva meses o años SÓLO en momentos incómodos y difíciles, probablemente necesites apoyo para solucionar o evaluar dicha relación). Si creemos que el amor es algo que acaba cuando “ya no sentimos maripositas” o ya “no sentimos emoción cuando nos vemos”, quizá sabemos lo que es enamorarnos pero no amar.

Al entender el amor de pareja de esta manera, no cabe la posibilidad de encontrar soluciones o de abrirse a los caminos inexplorados, no es necesario comprometer el pensamiento para buscar coincidencias o respetar diferencias, ni la fortaleza y disciplina para crecer personalmente y compartir, o la voluntad para hacer cosas a favor del amor e incluso de nosotros mismos. Poco puede durar una relación en ese estado de comodidad en el que no nos cuestione, pregunte o pida algo. El amor y las relaciones estrechas con otros, siempre nos llevan a cuestionarnos cosas importantes de nosotros mismos, a pedirnos movimientos, cambios, crecimiento.

Si vas siguiendo estas ideas, quizá te preguntas cosas, quizá te vas dando cuenta que el amor es un asunto complejo. Hay que aceptar que, para empezar, no cualquier relación puede durar para siempre y “está bien”, (en otros artículos hemos hablado de algunas razones por las que inevitablemente algunas relaciones terminan: incompatibilidad de caracteres, de proyectos, por decisión, o por implicación de la violencia y la agresión) pero la durabilidad de una relación, en el mejor de los casos (y si acaso eso fuera lo más importante), depende de la calidad y de la presencia del amor. Pero hasta ahora hemos visto que el amor no es UNA emoción, no es UN sentimiento, no es UNA decisión, no es UN pensamiento, no ES crecimiento personal, no ES crecimiento conjunto, no es UNA búsqueda de coincidencias, no ES aprecio y respeto por el otro, no ES respeto por la diferencia, no ES disciplina, no ES apertura, no ES intimidad, no ES capacidad de solucionar, no ES darnos un lugar digno, no ES darle un lugar digno al otro, NO ES SÓLO ALGUNA de esas cosas sino todas esas cosas juntas y más y quien no esté dispuesto a ello durará poco en cualquier relación o mucho quizá, pero sin amor.

Antes que cualquier otra cosa, recuerda que el amor es un acto puro de la libertad personal. Nada a que podamos forzar al otro, pero si algo a lo que podemos decidir entrar y que podemos desarrollar dentro de nosotros mismos. Y en el caso del amor de pareja, sucede que a veces encuentra justa “resonancia en otro”, en otro que también en libertad quiere amar y decide amarnos, no por obligación o derecho sino por obsequio y tan digno es el amor respetuoso que recibimos, como el afecto y amor que libremente expresamos a los otros. Aun cuando no sea correspondido, amar a otro es un obsequio digno y apreciable. Es un ejercicio que si se combina con el amor a uno mismo nos genera plenitud y nos acerca a relaciones de pareja más plenas y mejor correspondidas.  El amor de pareja es un camino al que no cualquiera puede acceder, porque el primer requisito es comprometer lo mejor de nosotros mismos y  más, para aprender de qué maneras amamos. También es requisito tener en mente la posibilidad del adiós, no como una amenaza sino como algo que fortalece y hace más bello el obsequio mutuo que es la decisión diaria de uno y del otro de amarse.

Si quieres saber más de este tema, te recomendamos leer el libro “El arte de amar” de Erich Froom, editorial Paidós o seguir nuestros artículos relacionados. Si requieres terapia de pareja o acompañamiento en este tema, comunícate con nosotros.

Psic. Ant. Adriana Morfín.

NAVIDAD ¿CON TU FAMILIA O CON LA MÍA?

Esta es una de las disyuntivas navideñas que más problemas causa, es muy común que en estas fechas, antes de decidir a dónde ir o al regreso, la pareja termine discutiendo. En el caso de nuestro país el motivo es que las familias extensas (tíos, hermanos, padres, primos) son sumamente importantes. Decidir cómo, dónde y cómo pasar la Navidad es a menudo un proceso de negociación donde la reunión con las familias de origen está en el centro de las discusiones. Algunas parejas logran resolver bien y para la posteridad esta disyuntiva, pero en otras es el motivo anual de conflicto. A continuación, enumero los principales errores que dificultan el acuerdo.

  1. Considerar que MI familia son mis padres, hermanos, primos, tíos, abuelos y que la pareja pasa a segundo término en estas festividades.
  2. Considerar que, si mi familia extensa no es importante para mí, para el otro su familia extensa tampoco debe serlo.
  3. Considerar que MI familia es más importante que la suya.
  4. Considerar que la familia importante es la familia de la línea materna, que la de él casi no importa.
  5. No poner límites a la presión de padres, hermanos, tíos o primos que quieren decidir por la pareja.
  6. No definir una manera de respeto y consideración mutua sobre el cómo vivir y entender las festividades.

Con lo anterior, quizá pudiste ver que las celebraciones importantes como esta, ponen a prueba la consolidación y capacidades de acuerdo de la pareja, su capacidad para establecer límites respecto al exterior, de conformar un nosotros adecuado donde quepan y sean respetadas las prioridades, necesidades e intereses de ambos. Y no es tarea sencilla, pero seguir los siguientes puntos puede facilitarlo.

  1. Preguntarnos qué queremos, decirlo claramente y preguntar qué quiere el otro.
  2. Dar la misma importancia a lo que queremos que a lo que manifiesta querer la pareja.
  3. Buscar, en pareja, una manera de dar satisfacción a los deseos de uno y de otro.
  4. Encargarse de poner uno mismo los límites con la familia sanguínea, los límites con la familia política los pone el otro.
  5. Respetar en lo posible las decisiones del otro con respecto a su familia sanguínea.
  6. Si es posible iniciar celebraciones propias, donde los tiempos, las normas y las formas se establecen en pareja.

Finalmente recuerda que es Navidad, una fecha de amor, donde poner en orden las prioridades, respetar y considerar al otro, es un mensaje muy oportuno que puede expresar el amor y la relevancia de tu pareja en tu vida.

Si existen problemas más profundos que no pueden resolverse con estas aportaciones, solicita apoyo, contáctanos, tenemos terapeutas capacitados en facilitar la comunicación y resolución de conflictos en la pareja.

Deseándote una feliz y amorosa Navidad:

Lic. Ant.  Adriana Morfín

¿QUÉ Y CUÁNTOS REGALOS DAR A LOS NIÑOS EN NAVIDAD?

Esta es una pregunta frecuente en el consultorio. Pero, antes de darte alguna respuesta, debes recordar que los regalos navideños a los niños suelen dar mensajes no hablados sobre la vida, sobre el amor, sobre lo que implica dar y recibir, así que,  sí es importante pensar antes de comprar.

¿ES BUENO REGALAR A LOS NIÑOS APARATOS INTELIGENTES?

La mayoría de las investigaciones y psicólogos coinciden. El niño está desarrollando su propia inteligencia, y para ello es importante la creatividad, la actividad física, la fantasía, la curiosidad, la exploración, la socialización y ello implica tener un nivel importante de protagonismo en su propio juego. Los aparatos “inteligentes” suelen dejar al niño en un rol pasivo, donde la fantasía ya está creada, el niño se vuelve un actor secundario de su juego y en la mayoría se le priva de la actividad física y de la socialización cara a cara (que es una de las inteligencias importantes para la vida). Por lo tanto, los aparatos inteligentes no son recomendables y mucho menos en los primeros años del desarrollo. Sabemos que el mundo tecnológico en la actualidad es una especie de lenguaje que se requiere conocer, incluso para el desempeño laboral, por lo cual podemos sólo retrasar lo más posible la exposición y la posesión de estos objetos y ofrecer al niño juguetes que estimulen su movimiento, su fantasía, su capacidad creativa, su expresión, la socialización, su desarrollo intelectual (cognitivo), pero, sobre todo, darle oportunidades y espacios para el juego. Recordemos que existe ya un problema de obesidad infantil y que muchos problemas de conducta ocurren por la falta de convivencia con otros niños.

¿CUÁNTOS JUGUETES REGALAR?

A mayor número de estímulos (en este caso a mayor número de juguetes) más baja la capacidad de concentración, enfoque y atención. Incluso algunos psicólogos consideran que los problemas de atención que sufren algunos niños, están relacionado con la gran cantidad de estímulos que hay a su rededor. Esta es una primera razón por la cuál no es conveniente que el niño reciba demasiados regalos.

La segunda es que al seleccionar y elegir EL juego o juguete preferido entre varios, el niño aprende también a priorizar y ordenar sus propios deseos y necesidades. Los adultos que saben elegir, ordenar y dar prioridad a los deseos y necesidades, tienen en ello una de las herramientas más imprescindibles para conseguir la felicidad y la plenitud, por lo que es importante que desde la infancia y más en fechas tan importantes, el niño haga el ejercicio de seleccionar qué es LO más deseado y qué no lo es tanto, etc.

El mismo hecho de elegir qué juguete prefiere, es un ejercicio que aporta también para que el niño pueda conocerse a través de descubrir sus propias preferencias. Y es incontable lo que sirve en la vida de las personas tener un conocimiento significativo de sí mismo.

Una última razón es que en el mundo sufrimos el mal del consumismo, hecho que está destruyendo la vida en el planeta y amenaza nuestra propia vida, y es en la educación de los niños que tenemos más oportunidad de corregir ese mal. Existen culturas que consideran que las cosas tienen un espíritu, que son obras de la mano del hombre pero construidas a través de elementos regalo de la naturaleza. Estas culturas inculcan un respeto por las cosas que expresan al cuidarlas, darles un buen uso y mantenimiento que les permita una larga vida y a veces hasta elaboran maneras para devolver esos objetos a la naturaleza cuando se ha terminado toda su utilidad agradeciendo por ellas. No le propongo que eduquemos a los niños en esos principios, le propongo que al menos permitamos a los niños recibir los juguetes que puede apreciar y disfrutar desde el principio hasta el final, que pueda experimentar cierta necesidad de cuidarlos y aprovecharlos o que le sea inculcado el cuidado, llevarlos más allá del sistema del “todo aquí es desechable”.

Por dar un número concreto, podemos decir que de uno a tres regalos puede ser un número adecuado para recibir en casa, recordando que más allá del juguete lo que importa es el juego, con quien jugar y el saber recibir los dones de la vida, tanto como saber compartir lo que hay en nosotros. Y en ese sentido, incluso para los niños, no hay nada como el regalo de la presencia, de los momentos de cariño y amor con sus seres queridos, cosas que no hay manera de suplir con regalos materiales por más numerosos que estos sean.

¿Es sumamente importante que el niño reciba lo que ha pedido?

No ocurre un daño grave cuando un niño recibe un juguete diferente al que pidió, pero implica trabajar para ayudarle a entender lo que significa un regalo. Un regalo no necesariamente es recibir LO que ha pedido sino lo que el otro decide obsequiarle, que significa también saber ver y recibir los regalos que la vida nos obsequia siempre, aún cuando sean diferentes a lo que uno desearía, y en ese sentido se hace importante ayudarle a agradecer y disfrutar lo recibido. Esto es una forma de inculcarle una filosofa que le ayude a mantener sus ojos abiertos ante las bondades y oportunidades, antes que al control de lo incontrolable. La mejor manera de llegar a esto, es sembrarle la idea de esperar la sorpresa de lo que llegará, más allá de esperar un regalo específico.

Tampoco hay un daño grave si el niño recibe el regalo elegido, todo depende de lo que queremos enseñar, del niño, el momento y también de las posibilidades económicas. No es algo terrible no alcanzar para el juguete que ha elegido.

¿Está bien no darle nada porque se ha portado mal?

Esta es una respuesta más difícil y que depende mucho de lo que, en el caso particular, significa “portarse mal”. Pero podemos decir a manera general, que no es muy recomendable irse a este extremo.  Si por un lado, estamos en un contexto social donde prácticamente todos los niños reciben algo en Navidad “porque se portaron bien”, puede ser algo muy fuerte para un niño no recibir ni un obsequio, en la lógica social se preguntaría qué “tan malo podría ser” para no recibir, incluso cuando “el otro más mal portado” recibió algo. Es un mensaje riesgoso. Luego, recordemos también que estamos hablando de un regalo y los regalos de la vida simplemente se dan, ocurren a veces sin que hayamos hecho nada especial para recibirlos. Un ejemplo de este tipo de regalos es la vida misma. Sirve entonces que, DE VEZ EN CUANDO, los niños reciban obsequios sin una condicionante. Si lo que queremos es “enseñar a los niños a ganarse las cosas”, estamos hablando de otro proceso importante y de otros momentos, NO del regalo de navidad. Y eso sí, enseñar al niño a ganarse  las cosas o irse encaminando a ser responsable de sus propias necesidades, es una actividad mucho más frecuente y prácticamente diaria, es otra cosa. El espíritu de las fiestas no es sólo aprender a dar, sino también aprender a recibir, que es algo igual de importante.

En resumen y para responder a esta pregunta, cada padre puede tomar como guía el significado importante que quiere inculcar a sus hijos sobre el papel de dones, la solidaridad y el amor en la vida, que es lo que implican estas fiestas, y de ahí elegir los obsequios y las actividades que considere lo lleven a dejar más claro ese mensaje.

Aquí te dejamos dos videos interesantes que pueden facilitar tu reflexión.

Por: Lic. Ant. Adriana Morfín

¿POR QUÉ LA DEPRESIÓN NAVIDEÑA? ¿CÓMO AFRONTARLA?

Como en todas las situaciones humanas, la depresión navideña tiene múltiples causas, pero hay una más común que tiene que ver con el mismo significado de esta celebración, me explico. Si usted preguntara en las calles qué es la Navidad, si pone atención a los medios de comunicación y lo que nos dicen que significa esta fecha, muy probablemente encontraría tres respuestas principales:

  1. Navidad es una época para reunirse con la familia y los seres queridos;
  2. Es una época de amor, alegría, “dicha y felicidad”;
  3. Es una época de dar y recibir.

Podremos encontrar otras respuestas, pero si escuchamos atentamente, estas son las más comunes, son los significados más dominantes de esta celebración.  Pero ¿Qué pasa si, al llegar estas fechas, tenemos problemas familiares, o familiares ausentes? ¿Qué pasa si en nuestro corazón no sentimos amor, alegría, dicha, ni felicidad? ¿Qué pasa si “no tenemos para dar” o sabemos que no recibiremos algo que deseamos? Es como si la Navidad llegara para cuestionarnos cómo nos va en nuestras relaciones con otros, a quiénes tenemos con nosotros, lo que tenemos y no tenemos y hasta lo que sentimos, y que, si no coincidimos con lo que se espera de estas fiestas, algo anda mal, entonces, la tristeza, la frustración, las molestias o el dolor se vuelven más grandes que en otros momentos del año.

Para sobrepasar el peso de esas fiestas, primero hay que saber que no somos raros por sentir diferente, por no ir “con el espíritu de las fiestas”, ya que, por un lado, estamos ante un balance casi inconsciente de nosotros mismos, un chapuzón muy condensado de preguntas sobre lo que somos, tenemos o no; por el otro, a punto de dar un salto al chapoteadero familiar con todo y su amor, pero también con todo y sus posibles conflictos; y finalmente a ante un principio que nos dice que dar o recibir amor y cariño es ir y comprar “un buen regalo”.

Antes que nada, debemos saber que sentir tristeza no necesariamente es estar deprimido o estar enfermo, la tristeza, el enojo y sentimientos como estos, son usuales y hasta indispensables para la vida. Y, con la fuerza de la sociedad, intentar pasar las fechas sin cuestionarse es muy difícil, a veces cuando intentamos no cuestionarnos, las emociones se encienden automáticamente casi con encender los foquitos de un árbol o con leer la palabra “Diciembre” en el calendario. Por ello es más conveniente aprovechar este tiempo para hacer una reflexión consciente, saber cómo estamos, alegrarnos por los logros, aceptar lo que requiere aceptarse, y ver hasta dónde podemos resolver las dificultades presentes. Es preferible apropiarnos del período de reflexión y asumirlo, antes de sucumbir ante un mar de cosas inexplicables.

En cuanto a la convivencia, toda reunión puede traer alegría y gusto, pero también los sin sabores de las diferencias familiares o amistosas que son simplemente inevitables en cualquier relación humana. Pero a más asuntos sin resolver entre los miembros de una familia, o con los seres queridos, hay más probabilidades de terminar en conflicto navideño. Por ello, convienen no dejar juntar demasiados conflictos sin solución, y si ya los tenemos, no abrumarnos queriendo resolverlos todos antes de las doce de la noche, los problemas tienen su tiempo natural para resolverse. Algunas familias pueden lograr pausarlos, hacer a un lado sus diferencias por un momento para disfrutar las fechas, otras no y más conviene elegir a consciencia cómo y dónde podemos pasar las fiesta en paz.

Si en tus manos no hay el dinero que quisieras para comprar los obsequios que deseabas, recuerda que hay obsequios tan caros que ni siquiera pueden comprarse con dinero: la presencia, el abrazo, el juego, las palabras, los detalles de cariño, las bendiciones, los buenos y sinceros deseos, son esos regalos que no se compran y  hay personas que más reciben y necesitan de este tipo de obsequios que del más caro del mercado. Así que lo más probable es que en tu persona siempre haya algo valioso para dar, claro, si es lo que quieres.

A final de cuentas te puedo decir, que la celebración Navideña tiene los aspectos de los rituales humanos: siempre significan dar un paso de un estado inicial, hacia otro, por ello implican cambio y transformación. Así que conviene más entrar conscientemente a la reflexión, al análisis y a partir de ello elegir las maneras en que creemos más conveniente vivir  y compartir las fechas, caminando con el espíritu más sano de ellas: EL AMOR. Y si el amor es en verdad lo que define la celebración, entonces el cambio significa pasar esas fechas aprendiendo algo más sobre darlo y recibirlo. Recuerda que el amor es un misterio de muchas caras y formas, pero ese es un tema requiere una revisión que tendremos que hacer en otros artículos.

Si pasamos por dificultades muy importantes y significativas, estas fechas pueden potencializar nuestro sentir, si requieres de apoyo, es una época excelente para iniciar una auto-exploración psicológica. Contáctanos.

Hoy, el equipo Vida y Psicología y el Centro de Especialidades Psicopedagógicas, te desea una plena y feliz Navidad.

Psic. Ant. Adriana Morfín.

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